Todo lo que hay que saber sobre la escarlatina

La escarlatina o fiebre escarlata es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria estreptococo. Es muy común en niños pequeños y es muy contagiosa. Antiguamente era una enfermedad peligrosa que podía ser mortal. En la actualidad es perfectamente tratable y no tiene consecuencias letales. Se caracteriza principalmente por una erupción cutánea que puede extenderse por todo el cuerpo.

Hoy en día es una enfermedad controlada. Sin embargo, aunque se cree una enfermedad exclusiva de la antigüedad, es muy común en entornos donde conviven niños pequeños. En este artículo se explicará una breve información sobre esta enfermedad.

Causas de la escarlatina

La escarlatina es producida por la bacteria Streptococus pyogenes, que también causa la faringoamigdalitis bacteriana. Para producir la escarlatina la bacteria libera una toxina que causa la erupción cutánea que le da el apelativo de escarlatina. Se puede contagiar por contacto directo o por la saliva.

En las escuelas o guarderías hay un inminente riesgo de contraer la escarlatina, en especial entre los niños menores de 2 años, que suelen llevarse objetos a la boca y, por consiguiente, transmitir la enfermedad a través de la saliva. También cuando el enfermo tose puede expulsar la bacteria en el ambiente.

Streptococus pyogenes

La bacteria Streptococus pyogenes es una bacteria Gram positiva del tipo coco, que se presenta en cadenas con células menores al diámetro 1 μm. No posee agar sangre y su actividad hemolítica es muy fuerte, en especial en condiciones anaeróbicas. La longitud de sus cadenas puede variar según su procedencia.

Es el agente de muchas enfermedades supurativas, entre ellas escarlatina, faringoamigadalitis impétigo, erisipela y también de enfermedades no supurativas como la fiebre reumática y la glomerulonefritis estreptocócica. El antibiótico más recomendado para suprimirla es la penicilina, pues es potencialmente sensible a esta.

Escarlatina en adultos

Aunque la escarlatina generalmente afecta a niños de entre 2 y 12 años, también puede afectar a personas mayores de 15 años. Incluso a personas de edad avanzada. Se contagia de la misma forma y se pueden presentar los mismos síntomas que en la escarlatina infantil. Sin embargo, es muy raro que una persona adulta contraiga esta enfermedad.

Se puede tratar de la misma forma que en los niños. Cabe destacar que a mayor edad, la escarlatina puede ser más grave. No obstante, si se tuvo en la infancia se tiene menos probabilidades de sufrirla en la adultez. Los padres deben estar alertas si ven en sus hijos síntomas como fiebre y erupción cutánea, y evitar el contagio.

Escarlatina en el embarazo

Es importante que las mujeres embarazadas tengan medidas de prevención contra esta enfermedad, puesto que puede traer serias consecuencias en el embarazo. Aunque no afecta directamente al feto, puede traer posibles complicaciones a largo plazo. La fiebre puede traer serios problemas, como malformaciones.

Al igual que un paciente normal, también se puede tratar con penicilina, la cual no afecta al embarazo. Lo esencial es tratarla prontamente, pues aunque no es probable que afecte al feto, sí puede afectar a la madre y las complicaciones que puede traer pueden poner en peligro la vida del bebé.

 

 

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