Síntomas de la hepatitis

La hepatitis es una enfermedad infecciosa que ataca principalmente al hígado debido al contagio causado por un virus. Existen diferentes bacterias que la originan, de las cuales derivan las clasificaciones del padecimiento. Entre ellas se encuentran con mayor incidencia la A, B, C y con menor repercusión la D, E, F y G. Cada uno de los síntomas de la hepatitis tiene secuelas diferentes, que a continuación se explican.

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Hepatitis A

Cada tipo de hepatitis tiene síntomas específicos porque cada uno de ellos es diferente en cuanto a incidencia y enfermedad. En la hepatitis A, la persona experimentará cansancio, no querrá realizar ninguna actividad en ciertos momentos, producto de la fatiga que causa la infección. En ciertas ocasiones puede dar fiebre muy alta.

Además, el sistema digestivo se ve afectado, por lo que perderá el apetito y, por el contrario, sentirá deseos de vomitar todos aquellos alimentos que el cuerpo haya recibido. Sentirá continúas náuseas y dolor en las articulaciones. Pero el síntoma más evidente es que expulsa una orina más oscura y los ojos presentan un color amarillento.

Hepatitis B

Los síntomas de la hepatitis B cambian un poco; sin embargo, al paciente también se le pondrán los ojos de una tonalidad amarillenta, lo cual es un indicio preocupante. Al momento de ir al baño notará que la orina es más oscura de lo normal y presentará malestar general, aunque los dolores son más leves que la hepatitis A.

Otro síntoma de esta clase de hepatitis es la constante picazón en varias áreas del cuerpo, los deseos de vomitar y el cansancio extremo. Cada clase de la enfermedad tiene sus formas de contagio y en el caso de esta puede ser causada a través del acto sexual o por medio del uso de jeringas infectadas.

Hepatitis C

Este tipo de hepatitis es muy diferente a la A y la B, pues generalmente los pacientes no tienen ninguna clase de síntoma; no obstante, algunos experimentan dolores similares a los de las clases A y B. Entre ellos están el cansancio, las ganas de vomitar, el malestar general y la pérdida de las ganas de comer. La tonalidad amarillenta de los ojos también está presente en la hepatitis C.

Una persona puede resultar infectada con hepatitis C por medio de una relación sexual y en otros casos por el uso de jeringas empleadas para drogarse, o con el fin de recibir algún medicamento. Ante esto, es mejor tomar las medidas preventivas correspondientes y así evitar estas afecciones.

Hepatitis D y E

En estos dos tipos los síntomas son menos leves, pero igualmente tienen mucha similitud con los de los tipos A, B y C. Regularmente, el paciente que es diagnosticado con la hepatitis D o la E presenta malestar general, dolores en varias partes del cuerpo y punzadas en el abdomen, que por supuesto resultan muy molestas para la actividad diaria.

En el caso de la E, la manera de transmisión es oral y sucede cuando una persona consume agua contaminada por heces y otros líquidos contaminados, o a través de utensilios infectados. El virus tiene un lapso de tiempo para que empiecen los síntomas, que también incluyen los ojos amarillentos.

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